Aunque al final voy a terminar dándole la razón a aquellos que dicen que soy un hater de Apple, hoy voy a volver a hablar de, o más bien criticar, otro de los puntos negativos que nos encontramos en los smartphones de la compañía de Cupertino y con los que a muchos nos ha tocado lidiar.

Hoy no le toca el turno al maravilloso y ya más que criticado iOS 11, hoy voy a hablaros de otro de los puntos de los que tanto se vanagloria Apple y en especial el cada vez más estridente Jonathan Ive, el diseño y la fabricación de los iPhone.

Un diseño y construcción envidiado por todos

Si por algo ha destacado siempre un iPhone es por su diseño, como demuestra el hecho de que prácticamente todas las marcas van a rebufo de Apple en este aspecto. Prueba de ello es el notch del iPhone X, una característica, para mi gusto absurda, que un gran número de marcas no han tardado en incluir en sus dispositivos.

Sin embargo, lo que en principio y a simple vista es un diseño y un acabado casi perfecto, la realidad difiere bastante. El tiempo ha demostrado que sí bien en un principio los diseños y acabados de sus dispositivos son excelentes, la elección de los materiales y su finalización no era el mejor que se puede esperar en una compañía como Apple.

Grandes fallos en el diseño de los terminales

¿A qué me estoy refiriendo? Pues a que no es oro todo lo que reluce, a que detrás de esa cuidada estética y de ese largo proceso de diseño y fabricación, que según el propio Jonathan Ive les lleva varios años, hay graves fallos. Gravísimos fallos, mejor dicho.

Desde el lanzamiento de los primeros iPhone hemos visto como los terminales de la compañía no eran tan perfectos como esta nos vendía, y es que desde el mítico iPhone 4 y su mal colocada antena, error que justificaba el propio Steve Jobs argumentando que los usuarios cogíamos mal el terminal, hasta los microarañazos en el marco del iPhone X muchos han sido los errores cometidos por la compañía. Errores que los usuarios nos hemos tenido que tragar.

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El estropicio del iPhone 7 mate y Jet Black

Y esto no es un caso aislado, en prácticamente todas las generaciones de iPhone nos hemos encontrado esto. Y es que, si bien es cierto que algunos errores han sido solventados en las versiones siguientes, como la inclusión del botón que simula clics en el iPhone 7 y 8 y con el que la compañía se ahorró el dolor de cabeza que suponía arreglar el botón de inicio de los terminales de la generación pasada, hay errores que se repiten una y otra vez.

Este error es sin duda uno de los puntos con los que más deberíamos de criticar a Apple, la elección del material del dispositivo. Porque cuando uno paga entre 800 y 1300 euros da por hecho que el terminal no sufrirá problemas que no veríamos siquiera en dispositivos de 120 euros. Y no estoy exagerando, sino que se lo pregunten a los poseedores del iPhone 7 Jet Black y sus microabrasiones o a las manchas blancas y desconchones de la versión mate de ese mismo terminal.

Y el iPhone X tampoco se salva

Y no termina ahí la cosa ya que, como hemos dicho antes, aún nos queda hable del todopoderoso iPhone X, un terminal que pese a superar los 1000€ no se ha librado de los errores de diseño de los de Cupertino. Cinco años, sí, cinco años necesitó Jonathan Ive para diseñar este iPhone X, cinco años que no le sirvieron siquiera para ver que el marco del terminal se arañaba con apenas mirarlo. Y ojo, que todos estos problemas, pese a ser más que visibles y estar más que documentados por la comunidad, se consideran problemas cosméticos y como tal no están cubiertos por la garantía.

La verdad es que no sé que es peor, que Apple no haya hecho las suficientes pruebas como para ver la presencia de dichos errores o que la compañía ponga a la venta estos dispositivos a sabiendas. Da igual, al final sea por el motivo que sea, el error lo termina pagando el consumidor.

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